FIELES EN LO QUE SE NOS CONFÍA

CARTA PASTORAL 04  •  SERIE: MADUREZ PARA SERVIR

“Ahora bien, se requiere de los administradores, que cada uno sea hallado fiel.” — 1 Corintios 4:2

Amada iglesia de Cristo:

En el Reino de Dios, recibir una responsabilidad es recibir una confianza. Una tarea puede parecer pequeña delante de los hombres, pero si fue puesta en nuestras manos para servir al Señor, merece fidelidad. Pablo lo expresa con claridad: “se requiere de los administradores, que cada uno sea hallado fiel” (1 Corintios 4:2).

La palabra administrador nos recuerda que nada de lo que tenemos nos pertenece de manera absoluta. El tiempo, los dones, las oportunidades, los recursos y las responsabilidades son bienes que Dios nos permite administrar. Por eso la pregunta no es solamente: “¿qué me dieron?”, sino “¿cómo estoy cuidando lo que recibí?”

Jesús enseñó este principio en la parábola de los talentos (Mateo 25:14-30). Cada siervo recibió una cantidad diferente, pero todos fueron llamados a responder por lo recibido. El Señor no comparó al que recibió dos con el que recibió cinco; evaluó la fidelidad de cada uno con aquello que había puesto en sus manos.

La fidelidad se demuestra especialmente cuando nadie nos está vigilando. Es fácil cumplir mientras existe emoción, reconocimiento o supervisión. La madurez aparece cuando continuamos haciendo correctamente aquello que nos corresponde porque sabemos para quién servimos. Colosenses 3:23 dice: “Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres”.

También hay momentos en los que debemos reconocer con humildad que una responsabilidad nos supera, que necesitamos ayuda o que no podemos cumplirla como corresponde. Comunicarlo a tiempo también es fidelidad. Lo contrario sería guardar silencio, abandonar la tarea y dejar que otros descubran demasiado tarde que aquello no fue realizado.

En el cuerpo de Cristo nadie tiene que hacerlo todo, pero cada miembro debe procurar hacer bien aquello que le corresponde. La fidelidad no consiste en aceptar todas las tareas; consiste en cuidar responsablemente las que hemos recibido.

REMA PASTORAL

Dios no mide nuestra fidelidad por el tamaño de la asignación, sino por la manera en que cuidamos aquello que puso en nuestras manos.

Preguntémonos delante de la Palabra: ¿pueden confiar en mí? ¿Cumplo lo que digo? ¿Comunico cuando no puedo? ¿Cuido con la misma diligencia las tareas visibles y las que nadie reconoce?

Que cuando el Señor venga pueda decir de nosotros: “Bien, buen siervo y fiel” (Mateo 25:21). No hay elogio mayor para quien ha entendido que servir es administrar una confianza de Dios.

Con amor pastoral,
Pastor Luis Vides
Viva y Eficaz — ENSEÑA • CAPACITA • TRANSFORMA

Martes 13 de Octubre 2026

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